DEMOCRACIA DIRECTA PERMANENTEMENTE PARTICIPATIVA. Equilibrio entre el poder productivo y el poder de consumo

CONCLUSIÓN: De manera que tan solo se trata de organizar el consumo, jerarquizarlo, mantener así ese equilibrio necesario con el poder productivo, y aprovechar sus inicios para implantar una democracia como debe de ser, totalmente trasparente y limpia, y sobre todo nuestra, de cada uno de nosotros, cosa que es imposible conseguir con la evolución natural de nuestras instituciones políticas tal y como están constituidas y sometidas al poder productivo. Pero ahora, con las nuevas tecnologías es fácil organizar, jerarquizar ese poder de consumo con una ‘democracia directa, permanentemente participativa’ en el que no haya gente que decida por otros, y cada cual sea dueño de su destino, asuma la responsabilidad de sus intereses más elevados, y, de sus actos. Y no olvidemos que este mundo, a modo de holograma, es donde se proyectan, se representa nuestros deseos y nuestro poder, dos caras de una misma fuerza que puja en sí misma en dualidades holográficas. En nuestras manos está que lo haga en perfecto equilibrio. ·ddpp.

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Compartimos un mundo en que la inmensa mayoría de la gente viven con el afán de poseer todo lo que les rodea, y ven a los demás como objetos, simples instrumentos para satisfacer sus pretensiones egoístas y posesivas, y ante esa posibilidad, someten a sus congéneres, con toda naturalidad y sin escrúpulo alguno a la explotación y el servilismos. Esta condición humana alimenta una jerarquía de poder, oscura jerarquía, instituida en este mundo, fiel reflejo de esa condición generalizada en la humanidad, que no ven/vemos otro modo de enriquecerse/enriquecernos y defender sus/nuestros privilegios que teniendo a quienes nos rodean bajo el sometimiento y el temor, además, de la degradación y el expolio sistemático al que sometemos a este planeta. Pero en estos tiempos, en este despertar de conciencia sin precedentes, la humanidad está tomando consciencia y saliendo de ese circulo primario de comportamiento, no se si en suficiente número, pero nuestro concepto sobre la riqueza y el poder, está tomando un giro de 180 grados hacia nuestro interior: fuente de valores permanentes e inmutables. En ese proceso, nuestras necesidades y la dependencia de nuestro medio natural van a ir evolucionando con otros objetivos más sostenibles e integradores, y nuestro deseo de superación, de crecimiento, de rodearnos de los medios que nos hagan una vida grata y confortable no van a estar en conflicto con un mundo mejor para todos, pues se puede crecer, creciendo los demás, no como ahora que el crecimiento de unos pocos, supone la pobreza, en casos pobreza extrema de otros muchos (ver: Crecer, creciendo los demás. Sistema de segundo genero -agosto 16 2009-) respetando así los derechos naturales de todos, y respetando íntegramente nuestro entorno natural. Sin lugar a duda, esta es la única forma segura y estable que pueda garantizarnos a todos nuestro futuro, también para los que ahora tienen posiciones privilegiadas y así preservarlas. Pero parece ser que la brutalidad depredadora de algunas gentes, ese fondo insaciable de deseo y ambición, o ese pretender distinguirse de los demás con un orgullo que se deforma hasta la monstruosidad en el espejismo del endiosamiento, no les dejan ver esta evidencia, llevando inconscientemente a este planeta, a su vida y a la vida que hay en Él, a sus límites. Bien es cierto, que cambiar este rumbo que nos está llevando invariablemente al colapso del sistema, no depende solo de la actitud y decisiones de algunos individuos, los más influyentes en los organos de decisión de este planeta. Como vengo diciendo, estos solo son el fiel reflejo de la condición general de la humanidad, por tanto, todo depende de que la gente en su inmensa mayoria deseen en verdad este cambio, y hagan de ello su forma de vida. Una evolución o cambio en las conciencias, en suficiente número, que por añadidura produzca un cambio en el sistema. Pero a estas alturas, tengo mis dudas que esa evolución se haga en el tiempo y al ritmo que exigen las circunstancias. Aunque si bien, podría ser suficiente con una masa crítica de población que eleve su anhelo sincero y se implique con determinación, generosidad y en casos con sacrificio, por un nuevo sistema de convivencia más humano y sin estos brutales desequilibrios. Y creo, que esa masa critica en la población mundial, que pueda dar el vuelco al sistema, está.

Ciertamente que este despertar de conciencia en la humanidad es imparable y abrumador, y nunca en la historia de la humanidad a ocurrido de esta forma tan acelerara, es solo cuestión de tiempo, de breve tiempo que esto cambie a mejor (a poco que resista un poco más el planeta, claro). La diferencia estriba en como va a ser ese cambio, cuantas crisis, y cuantas situaciones traumáticas se han de sufrir todavía, y si se pueden evitar algunas, y en ese sentido me atrevo a imaginar algunas posibiliades. Algunas pautas a seguir, que no sé, si ahora apropiado o acertadas, pero llegado el momento podrían ser de alguna utilidad. Con esa intención se hace. Aunque ciertamente no se trata de reinventar nada, de una forma u otra todo está dicho y propuesto, y para que las cosas vayan bien, es suficiente con que haya honestidad y buena voluntad, no importan del signo que sean, y esa opción siempre está al alcance.

Sin duda alguna que gente válida, de buena voluntad y verdaderamente interesados en el servicio a los demás las hay, y en número suficiente para que este mundo emprenda su camino de recuperación y reequilibrio en todos sus aspectos y funciones vitales, de una forma más decidida y efectiva. Esto, que debería ser un finalidad prioritaria en los órganos de gobernación de este mundo, sin embargo, tal y como está la política de este mundo y los intereses que se cuecen en él, es difícil que se pongan al servicio de la humanidad con ese objetivo, en donde el poder de gobernación, que debería ser plataforma e instrumento de servicio, sin embargo, es una finalidad en si mismo, de poder por el poder, con la desgracia añadida que bloquea todo acceso a la gente con vocación de servicio, que son quienes podrian aportar un poco de luz y cordura a este asunto, pues a nadie, con auténtica vocación de servicio, se le ocurre entrar en pugna por la carrera política, donde la falta de escrúpulos, el escalar pisando cabezas y las necesarias habilidades para defenderse en este medio hostil y muy competitivo, lo hacen poco atractivo para nuestros legitimos y verdaderos servidores, y estos se derivan a organizaciones no gubernamentales, u otra organizaciones filantrópicas, grupos de investigación y análisis, que cada uno a su aire, con muy pocos medios y nula coordinación entre grupos, procuran por un mundo mejor. Y a pesar del esfuerzo con el que llevan alivio y esperanza a muchos rincones de la Tierra, son pocos los resultados globales que se aportan. Un extraordinario esfuerzo, que a malas penas llega a contrarrestar mínimamente las desgracias que nos proveen los de arriba, los poderosos, con sus simples y egoístas, brutalmente egoístas decisiones. Es tanto como ir apagando fuegos devastadores, con apenas otros medios que las propias manos, cuando otros los prenden con gestos, en casos caprichosos, de desmedida ambición.

Aunque clamemos y nos quejemos amargamente por como nos trata este mundo, no todos nos esforzamos, ni hacemos los méritos suficiente desde nuestro cotidiano vivir,para que este mundo sea mejor, y en el peor y más común de los casos, ignorante e incautamente cedemos con suma facilidad nuestro poder a quienes nos engañan, esclavizan y hacen de este mundo un escenario de pobreza y sufrimiento, y no por que esto sea una consecuencia indirecta de su extrema ambición y codicia, sino por que es estrategia para sus objetivos de control y subyugación. Por tanto, hemos de ser muy cuidadosos y saber a quien entregamos nuestro poder, y en este sentido es necesario espabilar, y rápido, no solo por que el tiempo apremie de lo feas que se están poniendo las cosas, sino por que hemos de ser conscientes y sabedores de nuestra posición y participación en el papel fundamental que jugamos en este mundo, saber de las razones que nos traen aquí y las responsabilidades que eso implica, y las oportunidades para eso se acaban por días. Pero fijaros que la clave para acceder a ese mundo que idealizamos cada vez más, y más gente, especialmente en estos momentos de crisis y en todos los ordenes de nuestro vivir y convivir, no está en la posibilidad de encontrar personas en quien delegar nuestro poder, que nos representen fielmente para que hagan el trabajo por nosotros, nos puedan sacar de esta situación y nos conduzcan hacia un mundo mejor. No se trata de cercionarnos bien, de a quien elegir que nos represente en los cargos de gobernación con ese deseable y mínimo espíritu de servicio y con las suficientes cualidades morales y éticas en quien poder confiar plenamente. No podemos esperar encontrar esa gente que de verdad vele por nuestros intereses más elevados, para poder elegirlos como nuestros solucionadores de problemas, sencillamente por que no van a estar ahí. Con este sistema, y con esa actitud por nuestra parte, nunca los vamos a ver como candidatos a puestos de gobernación, por que quienes nos puedan ayudar de verdad, de estar, estarán para ayudarnos, aconsejarnos, orientarnos, pero no para sustituirnos, anularnos, usurparnos la responsabilidades de elegir, de ser conscientes participes y dueños de nuestros destinos. Eso no va a ocurrir en este nuevo sistema de gobernación que está esperando ser aceptado, y que se va diferenciar claramente de este que estamos dejando atrás, por ser un sistema de gobernación NO liderado.

Resistirnos, oponernos a este sistema de gobernación caduco, no es el modo más recomendable de actuar, pues aquello que resistimos persiste, de alguna manera lo alimentamos así, y precisamente se trata de eso, de no alimentarlo. Lo alimentamos enfrentandonos a él, pero tambien otorgándole incautamente nuestro poder. Un poder que entregamos de dos formas diferentes: por una parte se lo damos a los políticos con nuestro voto, que nos hacen creer que representan nuestros más elevado intereses, cuando en realidad están puestos por los poderes económicos, a quienes en verdad se deben y a quienes favorecen prioritariamente (esto es algo que no deja lugar a duda, fácil de investigar y averiguar si nos salimos de los medios convencionales de comunicación, todos en manos de los poderes económicos. Podemos ver qué ocurre en realidad con estas democracias que tenemos de postín, a poco que indaguemos en la Red, os recomiendo que miréis, entre otros: attac , bilderberg) pero lo más grave, es que entregamos también, cada uno de nosotros, directamente, nuestro poder, a los poderes económicos de este mundo, a los que en verdad gobiernan la Tierra desde la sombra, poder que a su vez lo utilizan para esclavizarnos, someternos a sus dictaduras económicas Fijaros: ‘Utilizan el poder que nosotros les damos, para subyugarnos’. Así de tremenda como paradójica es la cosa. Y os preguntareis: ¿Como le damos el poder si no les votamos, no sabemos quienes son, ni donde están? Pues les damos nuestro poder cada vez que consumimos algo, ese el poder económico que nosotros delegamos en esta gente, cuando le ‘compramos lo que ellos venden’. Así de sencilla es la cosa.

Aunque podamos ver con claridad esta relación, estas concesiones de poder que hacemos con nuestro consumo, evidentemente no lo es tanto eludirlas, por cuanto está condicionado por nuestras necesidades, más ampliamente: por nuestros deseos. Pero en cualquier caso es difícil coordinar acciones en el control de nuestro consumo que puedan ser útiles y efectivas para hacer valer nuestros derechos, los de todos. No es fácil contrarrestar ese poder, pues bien poco se puede hacer, sino denunciar, protestar, manifestarse, etc, pero claro, esto, si bien sirve para que tome consciencia la gente, cosa que está ocurriendo pero muy poco a poco y con resultados a largo plazo, poco sirve para contrarrestar este poder de forma inmediata. Un poder que con planes cada vez más férreos y tenebrosos, y de forma cada vez más efectiva e inminente cierra su cerco. Sin embargo, sí hay una forma de oposición que parece puede dar resultados, según se aplique, es la conocida de boicotear a las empresas o sectores económicos que abusan de su predominio. Hemos visto propuestas por Internet para contrarrestar esos desmanes y abusos, invitando a la gente que dejen de comprar determinados productos a alguna de las empresas fuertes del sector, para causarle tal bajada en sus ventas que le obligue a reconsiderar su actitud. Son medidas que se proponen en algunas ocasiones, y gracias también a las facilidades de comunicación y divulgación que nos proporciona la Red. Ejercer nuestro poder directamente de este modo, ante a las grandes corporaciones, multinacionales, bancos o sectores económicos monopolistas que campean con toda impunidad y a sus anchas, puede dar buenos resultados. ¿Pero quien es capaz de coordinar un evento de este tipo y magnitud? Que toda la gente esté de acuerdo en dejar de comprar a una determinada cadena comercial, o que retiren el dinero, todos a la vez, de una determinada entidad bancaria, etc. Evidentemente y a pesar del poder que se puede ejercer con esta medida, es muy difícil coordinarla, es mucho más fácil reunir un grupo de voceros y montar una manifestación antiloquesea a punta de pancarta, a sabiendas de la lluvia de palos que pueda caer, que pretender que la gente individualmente, aludiendo a razones de solidaridad y consciencia puedan hacer algo, prácticamente desde la intimidad, en solitario, en una dirección que en primer lugar no despierta ninguna confianza de que pueda servir para algo su esfuerzo aislado, al no tener ni disponer de la suficiente intervención mediática (toda en manos del poder productivo) que nos anime lo suficiente, y nos veamos todos juntos de un modo u otro.

Ponernos de acuerdo, coordinarnos en tal alto número, y en cuestiones que tiene que ver con nuestras necesidades materiales cotidianas es bastante difícil, por no decir imposible, de hecho, invitaciones de este tipo no han prosperado ninguna. Solo podría hacerse, si estas medidas de presión estuviesen acompañadas por un interés material particular de la gente, es decir, que la gente individualmente tuviesen un interés egoísta para actuar en esa dirección. Fijaros aquí lo delicado que es este asunto, plantearse algo de bien colectivo, aprovechando el interés particular, egoísta de la gente para que funcione como elemento cohesionador, y que funcione solo, por si mismo, al punto que contrarreste el poder de las jerarquías productivas, en un equilibrio óptimo de poderes. Eso así, tal cual, me parece que no va a poder ser, pero ….

Sabemos que el poder productivo, el que manda en el planeta, se diferencia del poder de consumo, en que el primero esta debidamente organizado y jerarquizado, y el poder de consumo está diseminado, cada uno a la suya, conducido por intereses individuales con poca o nula visión de conjunto. Si se sumasen, organizasen los intereses de consumo, como se organizan y fusionan los poderes económicos para su mayor hegemonía, y esto permitiese equilibrar ambos poderes, sin duda alguna que el poder productivo no camparía a sus anchas haciendo y deshaciendo a su antojo. Por tanto, es muy importante la jerarquización del poder de consumo para consolidar y mantener ese equilibro entre poderes, tan deseado, como necesario para ambos, tanto en estos momentos de crisis, como para evitar crisis venideras, y esto es bueno para todos, pero especialmente también para el poder productivo y financiero, pues aunque se dice que el mercado en general y el financiero en particular se autorregulan por la ley de la oferta y demanda, no lo podrá ser nunca, sin sufrir estos altibajos tan brutales, sino tiene su homologo contrapuesto con el que encuentra su equilibrio natural, y de esto hay largas, notables y catastróficas experiencias, y en estos debacles financieros y de nuestra economía real, aunque sobreviva el sistema, siempre hay notables perdedores, que no quieren ni hablar de estas cosas, pero que les hubiese venido muy bien un mercado más estable, mejor regulado, menos especulativos, y no estarían pensando ahora en suicidarse o cosas por el estilo. Y si desde el pensamiento neoliberal creéis, que el debilitamiento de las clases más necesitadas, de la mano de obra productiva (chantaje al que ceden todos los gobiernos de este mundo sin excepción), las crisis que provocáis con el objeto de aplicar medidas de empobrecimiento y debilitamiento de las clases más humildes, de las fuerzas trabajadoras, incluidas las clases medias e intelectual, si creéis que esa es una buena táctica para mantener vuestra hegemonía y privilegios, os digo: que es lo único, lo ÚNICO desde aquí, que puede provocar vuestra caída si persistís por ese camino, tal es el despertar de la humanidad en estos tiempos.

Bueno, imaginemos que se puede organizar y estructurar debidamente el poder de consumo, y nosotros como consumidores, (desde nuestro lado como consumidores, por que no hemos de olvidar que también somos productores de bienes y servicios, y es igual de importante observarnos también desde esa perspectiva, aunque esas circunstancias no se den con notables repercusiones: ¿Como procederíamos si tuviésemos el poder de elegir entre nuestro interés particular y el interés colectivo? ¿Qué haríamos nosotros, cómo actuaríamos, si por ejemplo, fuésemos presidente, dueños de una multinacional? O mas sencillamente, ¿Cómo nos comportamos en nuestros cargos y responsabilidades laborales, empresariales o mercantiles? Esa condición en cada uno de nosotros es importante desvelarla, por que el equilibrio de poderes de este mundo empieza justamente ahi, en nuestro interior) podemos imponer criterios razonable y justos a los poderes productores, empresas, multinacionales, bancos, etc., pudiendo organizar nuestras compras y demanda de servicio, encauzarlas, en un marco debidamente regulado de exigencias y compromisos por ambas partes, y con el debido arbitraje sobre ambas fuerzas para exigirse el cumplimiento de esos acuerdos globales de forma justa, no como ahora que no se cumple ninguno. Sería estupendo que la cosa pudiera funcionar así, pero tener en cuenta que como en cualquier otra organización jerárquica, necesitaríamos a gente que nos represente y dirija, y tendríamos que elegir entre quienes se ofrecen para representarnos en nuestros intereses de consumo. Pero este es también un goloso pastel que no le va a pasar desapercibido a la gente ávida de poder, de dinero y de posicionarse en clase selecta, y tenemos exactamente el mismo problema que con nuestra clase política, así que los tendríamos rápidamente a los mismos, todos ahí, en el muestrario, y no tendríamos más remedio que elegir, otra vez, entre una pandilla de aprovechados que entre otras, no dejan pasar a ningún honesto servidor, a parte, que no faltaría algún que otro infiltrado de la competencia en nuestras más altas instancias representativas. Quiere decirse pues, que lo más importante en todo esto, es no tener que delegar en nadie nuestros asuntos, las tomas de decisiones y el control de esta jerarquía de poder de consumo, y para ello, tenemos la posibilidad, ya que se empieza de cero, de constituir un sistema de control, regulación y participación con total transparencia y de plenas garantías, que nos de absoluta confianza. Y tenemos el medio: Internet, que nos permite gestionar, organizar nuestro consumo como instrumento de poder, en ‘perfecta democracia’, con plena y permanente participación de cada uno de nosotros. En este caso se hace posible por que no hay que modificar nuestras instituciones políticas surgidas y fuertemente enraizadas en el oscurantismo, hecha a medida y dominadas por la élite, por los poderes productivos, sino que se puede empezar de cero, y poniendo desde cero las bases necesarias y correctas de participación democrática, como debe de ser. Esa es la ventaja inicial que nos proporciona el establecer un poder paralelo al político, que está demasiado contaminado y manipulado por el poder productivo o económico, y conseguir así el equilibrio natural y necesario entre dos fuerzas antagónicas pero de misma naturaleza, y esto indudablemente es bueno para todos, tanto igual, o más, para la élite. Todos, sin excepción, tenemos que adaptarnos a las nuevas corrientes de energía que tan poderosamente están influyendo en este planeta y provocando este despertar masivo de la humanidad, que por la forma tan inusual en que se está presentado, necesitan también de un trato inusual, y en especial de un cambio en las tradicionales formas de actuar de las élites. Las posiciones privilegiadas en la gestión de una economía mundial siempre serán necesario ocupar por la gente capacitada y con aspiraciones de servir a esos niveles, y en ese sentido siempre habrá una élite de gente que sepa y desee hacer esas funciones. Funciones que serán deseadas por apenas una minoría, pues la gente en general, en esta nueva era, estaremos preocupados y ocupados en nuestro crecimiento y realización interior, y en esa misma medida lo de fuera pierde todo interés, así que nada hay que temer en ese sentido, si bien, el poder de decisión tiene que retornar a sus orígenes, a cada uno de nosotros, a cada miembro de esta comunidad humana. Por eso, las élites tiene que evolucionar, como esos reinados que hay ahora en países democráticos, que ostenta los privilegios propios de su rango, pero no el poder de decisión de otros tiempos. Hay que tener en cuenta que el poder que utilizáis es algo que concede la gente, no es una fuerza superior a la gente que la somete y que en su caso no pueda oponerse ni contrarrestar. Si ocurre así es por que la gente no sabe de esa relación, y se entrega ingenuamente al ocultar hábilmente las intenciones. Todos los planes y verdaderas intenciones de subyugación y control se sustentan en una estructura de secretismos, falsedades y engaños, si la gente llega a comprender y establecer esa relación, de que el poder que conceden se utiliza para someternos y esclavizarnos, para la gente es muy sencillo actuar sin esfuerzo, sin oponerse ni resistencia, no hay nada contra que luchar, simplemente se trata de no entregar nuestro poder. Estáis poseyendo un poder que no es vuestro, y lo único que lo sostiene es un frágil hilo de mentiras y engaños, no hay nada solido que sustente vuestro poder, pues simplemente con la verdad vuestro poder se disuelve en la nada. La verdad nos hace libre con la misma facilidad que la luz disuelve la oscuridad, por mas densa que esta sea, y por más arraigado y amenazante que sea el poder que ostentáis y sustentáis con la mentira y el engaño, este se disuelve sin esfuerzo alguno ante la tan sola y simple presencia de la verdad.

De manera que tan solo se trata de organizar el consumo, jerarquizarlo, mantener así ese equilibrio necesario con el poder productivo, y aprovechar sus inicios para implantar una democracia como debe de ser, totalmente trasparente y limpia, y sobre todo nuestra, de cada uno de nosotros, cosa que es imposible conseguir con la evolución natural de nuestras instituciones políticas tal y como están constituidas y sometidas al poder productivo. Pero ahora, con las nuevas tecnologías es fácil organizar, jerarquizar ese poder de consumo con una ‘democracia directa, permanentemente participativa’ en el que no haya gente que decida por otros, y cada cual sea dueño de su destino, asuma la responsabilidad de sus intereses más elevados, y, de sus actos. Y no olvidemos que este mundo, a modo de holograma, es donde se proyectan, se representa nuestros deseos y nuestro poder, dos caras de una misma fuerza que puja en sí misma en dualidades holográficas. En nuestras manos está que lo haga en perfecto equilibrio. ·ddpp.

http://www.youtube.com/watch?v=kuOg6UYEuXE

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