-Plan E- BORDEANDO EL HUNDIMIENTO


…… Lo banqueros como  buenos sabuesos del dinero, olfatean ese peligro,  -algo no está claro-, y se resisten a dar préstamos. A pesar de que el gobierno  les anima, e incluso les exige  y les  ofrece liquidez  a manos llenas para  que  den prestamos ‘como sea’. Pero, hay  una pequeña, aunque  sustancial  diferencia entre la gestión pública y la gestión  privada. Los políticos cuando adquieren  deuda,  ponen el patrimonio  de los demás  en riesgo, pero los banqueros ponen su propio patrimonio en juego, y todos estamos empezando a intuir que hay algo que no  cuadra, y huyen de arriesgar sus patrimonios como ratas de  barco que se hunde.

 

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Resulta paradójico que cuando  más medios de producción y riqueza hay,  haya mas gente pasando necesidades y sin acceso, o desplazados del circulo de producción-consumo. ¿Será fácil solucionar  un problema de carestía en medio de la abundancia?  Pues esa es la paradoja  de un sistema desproporcionado,  injusto y que se autodepreda.  Pero también  absurdo. Si hay medios, si hay disponibilidad de productos y servicios ¿Cual es la razón por la qué la  gente está desplazada de ese círculo económico? La respuesta es muy  sencilla, pues gracias a lo vulnerable que es un  sistema basado en la especulación, la ambición  y la codicia desmedida,  condición humana que se refleja en nuestro  medio de intercambio degradándolo al  punto de inutilizarlo.    

Se ha hecho uso tan excesivo,  descontrolado y ambicioso,  tan  irracional e ilógico, se ha rizado tanto el rizo de las especulación salvaje con  tantas y  sofisticadas ‘ingenierías  financieras’ (usura piramidal) que prácticamente nos hemos cargado  nuestro medio de intercambio. Tenemos  muchas cosas que intercambiar, pero el instrumento de intercambio  está  gravemente dañado.  El dinero como elemento representativo de  los bienes de  consumo y servicios con su mecanismo financiero de intercambio, aglutinado  ahora  en   fuerte desequilibrio,  fuertemente contenido por el miedo, reacción  propia de no querer desprenderse de una valor acumulado, en gran medida especulativo-ficticio, que amenaza en volver a su realidad.

Y el problema ahora se  incrementa cuando el gobierno está planeando solucionar este asunto  ignorando esta realidad de productos y  servicios de existencia en exceso y en desequilibrio, con un argumento muy  sencillo: Se activa la economía de consumo ‘como sea’, es decir, poniendo gran cantidad de dinero en  circulación y con una objetivo productivo tan innecesario  como inapropiado en estos precisos momentos,   como es la creación en notable cantidad de  infraestructuras y servicios públicos. La gente tiene en que trabajar, y esos salarios,  y productos y servicios empleados,   generan el consumo necesario para que las  empresas tengan producción,  y así también,  como  facilitar dinero para facilitarles  el proceso productivo, y estas a su vez proporcionen salarios que a su vez  proporcionen consumo y por tanto mas producción, y así retome  esa necesaria y tan urgente espiral decrecimiento.   Se trata sencillamente de dar ese primer impulso y poniendo el dinero necesario y  sobrado en circulación, con un nuevo objetivo productivo, para que  indirectamente estimule los procesos normales de producción y consumo en  crecimiento  Y ese es el problema, que se pretende activar la economía real de forma indirecta en vez de actuar con todos  esos efectivos y fuerzas en  el núcleo  del problema, o sea, sobre nuestro problema de excedentes, y no añadiendo mas  producto excedentarios al problema. Aunque esto pueda dar un respiro, el  problema de fondo lo estamos aplazando e  incrementando, y dilapidando las pocas  soluciones y energía que nos queda para salir de tan critica situación. Es como si la única posibilidad que tenemos  de reunir las suficientes y necesarias fuerzas para coger el toro por los  cuernos, las empleásemos  para salir  corriendo en la misma  dirección que nos  sigue el toro. Es decir, nos dará un poquito de ventaja de momento, nos  aplazará el encuentro con la verdadera realidad y dimensión del problema, pero  el toro  no pillará  irremisiblemente, ahora  exhaustos y por detrás, sin fuerzas algunas para intentar cualquier otra solución  y desprotegidos.

 

Es como pretender empezar una  nueva etapa de crecimiento sin considerar lo que ya tenemos, forzando el  consumo y produciendo más y más, para justificar la afluencia de dinero, con una producción innecesaria, y pensando  que ese nuevo dinero puesto en circulación  activara la economía real.

Y aunque este plan ‘ E’ de rescate del gobierno, tiene una lógica y razonable propuesta y un bien perfilado  planteamiento, lo es, dentro de los conceptos clásicos de estimulo al crecimiento  de  las economías, y  sería aceptable si el problema fuera de  escasez , no de excedentes, y no pretendiendo  confiar que la afluencia  de dinero al mercado por si mismo sea la solución, tal y como lo ha sido en esta etapa precedente de extraordinario impulso y crecimiento, que efectivamente lo ha  sido gracias a las afluencia masiva de dinero, de fácil dinero al mercado . Es  como si lo único importante o única  finalidad, es que haya más y más dinero,  inundar el mercado de dinero para que fluya la economía, gravemente atascada  por falta de liquidez. Pero el escenario ahora es radicalmente distinto. Esto  hubiesen sido medias acertadas y positivas en etapas de carestía, como en  tiempos  de recuperación  de posguerra, por ejemplo, así  como lo fue el plan marshal, y estos  proyectos son válidos cuando hay un basto horizonte de crecimiento por delante  y por tanto de producción, no cuando tenemos un grave problema de excedentes y  en grave desequilibrio de esos excedentes, y   no hay hacia donde crecer a este ritmo.

Estamos ante una crisis  excepcional, sin precedentes  y se  requieren medidas totalmente diferentes y excepcionales, contrarias  precisamente a lo conocido, por ser la crisis de naturaleza contraria, y en  ningún caso estimulando la  producción atroche y moche. No creando con  estímulos artificiales,  forzando a calzador más producción, con la  ingenua pretensión que indirectamente se nos va a lanzar o reactivar nuestra  economía real o de primeras necesidades. Una  económica paralela para afrontan el problema  en otro objetivos productivos innecesarios en esto momentos y que suena a modo  de justificante o excusa para poner dinero en circulación.

 

 

Espero, y aun así, tengo confianza que la sociedad tenga la capacidad de encajar  este, creo, tremendo desatino, sin graves  consecuencias para quienes ahora se encuentran en situación vulnerable, pues  siempre he considerado que la capacidad de respuesta de supervivencia de la sociedad a sus gobierno, es  prácticamente ilimitada. Y este caso, a  poco que me equivoque,  parece  que la sociedad tendrá que sobrevivir, y salir  del problema no  gracias sus gobiernos,  sino como casi siempre, a pesar de ellos. A veces se critica a los gobierno por  no hacer nada, o a destiempo, pero en este caso desde luego seria mucho mejor  que se   estuviesen quietecitos, y la sociedad encontrase sus propios caminos de salida, vías de salida muchos mas  naturales y consecuentes con la realidad, guiados  por su siempre acertado, aunque no exento de  avatares y sufrimientos, instinto de supervivencia.

 

La inversión del gobierno  para este plan de rescate alcanza el 2’5 por cien del producto interior bruto, pero junto con el   Fondo de Adquisición de Activos Financieros la cosa  sobrepasa claramente el 10 % y esto es una proporción más que preocupante. Una  cantidad de dinero así, salida a la luz, prácticamente por arte de magia, sin garantías de avales de calidad que lo respalden

 

Un dinero que no tiene ningún  soporte real de validez, de garantías. Es como generar  dinero, imprimir dinero por las buenas, añadiendo más  problema al que ya tenemos, sin ninguna garantía o aval de calidad valido para  devolverlo.  Así es, hoy en España y tal  como está la situación nadie tiene  activos de calidad, ni mobiliarios ni inmobiliarios.  El único activo válido para una economía es  respaldado por producción futura, por crecimiento o por su propia  estabilidad productiva sostenida. De  que sirve  tener un buen aval para que te concedan un  préstamo, si luego no tienes trabajo par poder  devolverlo. Y los bancos saben que los avales se van deteriorando a pasos  agigantados. En circunstancias normales,  si te diesen un préstamo hipotecario por la décima  parte del valor de la vivienda, éste sería sin duda   una  activo de altísima calidad, unas  garantías más que excelentes. Pues hoy en España eso no sirve de nada si no tienes futuro  de trabajo para devolver el préstamo. Se pueden quedar los bancos con todas las viviendas, con el millón de  viviendas que hay en excedentes a cambio de una deuda  10 veces inferido, ¿seria eso una extraordinario activo de calidad? fijaros que los prestamos se han estado dando por la totalidad de las tasaciones de las viviendas, pero supongamos que se hubiesen dado el prestamo solo el 10 por cien del valor de la vivienda, para darle la máxima  calidad posible al activo ¿sabéis cuanto valdrían  ese millón de vivienda al día siguiente de que pasen a propiedad de los bancos? …,  efectivamente, a precio de escombro, ni siquera un 10 por cien sobre la tasación es un activo de calidad. Cuando  una economía está dañada seriamente, y una amenaza de este tipo se cierne sobre ella, solo   un futuro de producción de crecimiento y  sostenido, garantizable, es un activo de calidad y eso, no  solo, no  existe en nuestra economía, sino que mientras  no se solucione  el problema de los excedentes,  mientras no se tomen  medidas que aborden  de frente este problema,  mientras se  tomen medida que soslayen el problema pretendiendo que indirectamente o por  añadidura la economía se active, mientras  hayan medidas que añadan mas carga a la ya existente,  ahora como potencialmente inflacionaria,  y que  en cierta medida el sistema se  tenga que readaptar a nuevas exigencias productiva y desestimando lo que ya hay, estamos bordeando el abismo.

Hay que recordar que la razón  de fondo de este brutal desequilibrio es eso, una tremenda fractura social,  producido con  gran aceleración debido a la masiva afluencia de dinero en  el mercado en los últimos tiempos, y como hemos dicho actuando como espejo,  fiel  reflejo de nuestra condición humana,  ahora manifestado en una profunda brecha entre  ricos y pobres,

Es como si a un barco de mercancías, una vez estibada toda su carga, ésta se corriese  desplazándose a un  lado y escorándose peligrosamente el barco, por ejemplo, a la“derecha”. La solución evidentemente es, antes de que escore del todo  y se hunda, es rápidamente volver a repartir  la carga en equilibrio. Gran parte de ese capital, riqueza, que ahora amenaza  gravemente la seguridad del barco hay que trasladarlo a la  parte” izquierda”, con el propósito de buscar  el equilibrio mínimo y necesario de la carga para la estabilidad del barco.

Es lógico y elemental que se  trate de reequilibra la carga, pero el gobierno sin embargo, con estas  medidas,  lo que pretende es generar  nuevos producto, nuevo dinero, para ir cubriendo el hueco que el desplazamientode la carga a  dejado en  la izquierda del barco, y efectivamente en  cierta medida  ese nuevo contrapeso va  equilibrando,  enderezando el barco, pero  hay que pensar que si se pretende enderezar el barco compensado, añadiendo  nuevos productos, creando nuevo dinero y con otros objetivos productivos, en vez de utilizar la carga que hay escorada y repartirla convenientemente, llegará  un momento que la totalidad de la carga sobrepasará la capacidad de aguante del  barco, e incluso la propia  carga añadida como contrapeso, como es una acción indirecta sobre el problema, ni siquiera  se prevé la importancia de estar especialmente  sujeta dada la ahora notable inclinación de la superficie de carga, pudiéndose deslizar fácilmente y añadirse a  la ya escorada, sumándose como una mayor amenaza en potencial  inflaccionario (ver el artículo  tsunami de inflación) con el gravísimo riesgo  de que pueda ser  la gota que haga inevitable  el total escoramiento y  el hundimiento  definitivo del sistema, por  tanto se hace  necesario utilizar solo y exclusivamente  la carga ya existente, y afianzarla  para que no hayan nuevos corrimientos. Diluir  y sujetar esa tremenda amenaza inflaccionaria que está cerniéndose  sobre  nuestras cabezas

Lo banqueros como  buenos sabuesos del dinero, olfatean ese peligro, -algo no está claro-, y se resisten a dar préstamos. A pesar de que el gobierno  les anima, e incluso les exige,  y les  ofrece liquidez  a manos llenas para  que  den prestamos ‘como sea’. Pero, hay  una pequeña, aunque  sustancial  diferencia entre la gestión pública y la gestión privada. Los políticos cuando adquieren  deuda,  ponen el patrimonio de los demás  en riesgo, pero los banqueros ponen su propio  patrimonio en juego, y todos estamos empezando a intuir que hay algo que no  cuadra, y huyen de arriesgar sus patrimonios como  ratas de barco que se hunde.

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