MEDIDAS PREVENTIVAS A LOS PROBLEMAS DE FAMILIA

 

 

Dados los escasos resultados que proporciona las medidas de protección a la mujer frente a la violencia machista, en sus últimas etapas de manifestación violenta, se hace cada vez más necesario tomar medidas preventivas y dar prioridad a estas medidas. Y  la cosa, en el contexto de la familia, en principio no es difícil, puesto que se trata básicamente de aplicar medidas bastante elementales y  que son precisamente las más fáciles y económicas de aplicar, cosa que toda medida de fuerza y represiva no lo consigue, pues son caras y tardías, actúan solo  cuando el mal ya está hecho,  puesto que necesitan que se materialice el daño para poder actuar en consecuencia.

Se requiere por tanto ir al origen del problema, y el origen del problema está en primer lugar en la forma que se constituye la familia. Reconocer en primer lugar que lo que verdaderamente ata en el matrimonio y hace disoluciones difíciles y traumáticas es la presencia de los hijos en común. Por tanto poner medidas para que estos no vengan por error o caprichosamente es una tarea prioritaria, a la vez que se estimule y se pongan las bases para que la procreación sea el elemento fundamental de toda unión matrimonial, el objetivo prioritario, y acompañado por supuesto de todo el apoyo social necesario, como contribución conjunta y reciproca. (que como estamos  viendo, es  una responsabilidad que la sociedad elude en contra de sus más altos intereses, en contra de su propia y mejor rentabilidad social).

Como es lógico pensar, en la misma medida que supone un alto interés, se han de cuidar con la mejor atención y medios posibles, para que los hijos, que como tarea mas importante y prioritaria para la sociedad, tengan las mejores condiciones posibles de desarrollo. Y esto, evidentemente comienza por la familia, atendiéndola y cuidándola en todos sus aspectos y diferentes etapas, tanto en su constitución, como en su desarrollo y sostén. Al igual que cuando se cultiva una planta: Desde que es semilla y se prepara el terreno, y se elige el tiempo oportuno de la siembra, y se le proporciona los cuidados necesarios en su crecimiento, y no dejándola que crezca sin atención, descontroladamente y al albur de sus tendencias, deseos y caprichos. Por lo tanto, antes de constituirse firmemente la familia y forjar esa unión a largo plazo con los hijos, se han de poner todas las medidas a nuestro alcance.  Medidas y actuaciones que  han de prever y anticiparse a los problemas, preservándonos no solo de las situaciones traumáticas que estos suponen, sino también de los enormes costes sociales que suponen su reparación una vez se ha declarado el mal, y el daño asociado causado. Medidas que tienen sencilla aplicación en sus fases iniciales, y que han de aplicarse ya desde las escuelas, considerada la educación escolar en este contexto, en su objetivo prioritario de formación y crecimiento en conducta social y ciudadanía, con medidas fundamentalmente preventivas hacia cualquier problema en sus relaciones sociales y en todos sus ámbitos. ¿Qué cuesta enderezar los tallos de una planta cuando son tiernos? Por tanto, aprovechar el paso de nuestros hijos por la escuela, para inculcarles prioritariamente una educación que tenga que ver especialmente con valores de conducta y ciudadanía, de relación entre ellos, en valores de respeto cooperación y solidaridad. La escuela es una oportunidad inmejorable que disponemos, única, puesto que es donde empiezan nuestras relaciones sociales como individuos, y como hombres y mujeres. Donde empezamos a conocernos con esas vinculaciones y diferenciaciones, y por tanto donde ya empiezan a fraguarse estereotipos de conductas que pueden ser equivocadas o no indicadas. Por tanto, es el mejor momento para desmontar todos estas costumbre y roles de conductas tradicionales, en su caso machistas, discriminadoras, xenófobas, etc. y conducirlos, estimulando relaciones y valores en igualdad de condiciones, de respeto mutuo, solidaridad y cooperación. Y sin desvincularse de ellos cuando empiezan sus etapas de adolescencia, extendiendo su educación acorde a las etapas que están cruzando y a sus nuevas inquietudes, con programas de orientación y asesoramiento que entre otras cosas, y en el caso concreto que nos ocupa, se les enseñe a saber elegir la pareja que se adapte mejor o compatibilice, previniendo uniones que puedan ser claramente conflictivas, mediante el asesoramiento y la prevención ante determinados perfiles de la personalidad que puedan degenerar en violencia o malos tratos. Educarles en un orden de valores acorde a nuestros tiempo que permitan reorientar su conducta y que no sean víctimas a su vez de una educación basada en valores de discriminación y marginación, reminiscencias de épocas, tradiciones o culturas, que nada tiene que ver con sus verdaderos principios culturales o espirituales pero que se han impuesto incomprensiblemente contra toda lógica y razón.

Y cuando estas relaciones van encaminadas a la constitución de la familia, y antes de formalizar definitivamente la relación de pareja y establecer el compromiso de matrimonio, asegurar la relación de pareja, por ejemplo, con etapas de convivencia previas, estrechamente compartida, en situaciones y circunstancias de toda índole, con un tiempo recomendable por ejemplo no inferior a cuatro años (que suele ser la primera etapa de enamoramiento). Si a pesar de tomadas estas precauciones y una vez concebida la presencia de hijos surgen las desavenencias y ante la posible conveniencia de disolución, sería conveniente disponer de educadores sociales al efecto que mediasen en el problema. Es decir, que la sociedad tenga instituidos esos mecanismos de mediación e intervención previos, y que se pueda desde dentro del problema, analizar la situación y optar por posibles medidas de avenencia y reconciliación con planes preventivos.

Hay que tener en cuenta qué en la mediación en estas relaciones, no solo hay que atajar el problema actuando en sus resultado externos o físicos, es decir atajando solo la violencia física que pueda haber en ello, eso es como intentar dar una solución a una enfermedad tratando solo sus síntomas. La causa está indistintamente en ambas partes de la relación, y por la propia condición natural tanto del hombre como de la mujer, y de los roles de conducta que se imponen cultural y socialmente, cada uno manifiesta su condición egocéntrica, o de maldad (si se quiere llamar así), con diferentes cualidades, que en el caso concreto del hombre suele ser menos inteligente y por tanto de efectos más contundentes, o sea con violencia física, y en la mujer es más inteligente y sabe manejarse mejor en conseguir sus objetivos con la inteligencia y astucia, y por lo tanto los resultados en malos tratos psicológico pueden tener resultados tan perjudiciales como los físicos, y teniendo en cuenta que generalmente el efecto que produce es reciproco. De algún modo nuestros miedos, defectos y carencias lo vemos reflejado en el otro con la singularidad que caracteriza el sexo opuesto. Y como antes hemos referido, la pareja, es un buen espejo reciproco donde materializarse condiciones ocultas de nuestra personalidad, que de otro modo tendríamos muy difícil de ver, valorar, rectificar y superar.

Pero previo a mediar en situaciones que presentan notables dificultades y de difícil salida, es muy importante que la relación entre pareja presente las garantías suficientes antes de asumir el compromiso de concebir hijos, o sea, recibir el asesoramiento conveniente, dándose los plazos necesarios, con las experiencias de convivencia necesarias, y cosa también muy importante: concediéndose, por que no, el ‘carné’ de pareja o matrimonio para ser padres. Como hemos dicho, si hay alguna actividad que repercute de forma más decisiva en los aspectos más esenciales y sensibles de nuestra sociedad, es sin duda la relación, el trato y la educación que podamos ofrecerles a nuestros hijos y que adquiere especiales dificultades, así como también especiales ventajas cuando se tienen que hacer en acuerdo de pareja. Una educación que puede ser supervisada y en estrecha colaboración con los correspondientes centros instituidos al efecto, sin menoscabo de preservar la intimidad familiar en todos sus aspectos, una relación fundamentada en la colaboración, el apoyo y la preocupación social, y no solo en la vigilancia, control policial y las determinaciones jurídicas, cuando ya se dan extremos lamentables. Que sea totalmente accesible, estimulada su necesidad, con suficiente persuasión en un orden de valores y de concienciación, libremente asumido y en ningún caso impuesto. Por tanto se hace necesaria una información y educación al respecto, preocupándose socialmente por estas relaciones y ofrecer las pautas de conducta mejor posibles, recomendadas por especialistas y profesionales, libremente aceptadas, siendo insistentes en las recomendaciones pero no imponiendo lo que creemos correcto, por muy correcto que creamos que sea, salvo que transcienda claramente los límites de su propia seguridad o de los daños irreversibles. Consejos y acciones oportunas, no solo para saber instruir a nuestros hijos, sino saber relacionarnos con ellos cambiando nuestras actitudes personales si fuese necesario y la relación entre la pareja respecto a ellos, una relación que pueda servirles de educación, orientación y sobre todo de ejemplo y referencia de autoridad aceptada por el amor y no por el temor. Sabiendo que la sociedad adulta está ahí en cada momento y en cada una de sus vicisitudes y de sus necesidades más vitales e íntimas y no esconden la cabeza, ni se lavan las manos recurriendo zafiamente a la simple prohibición y a la fuerza, y señalando desde la distancia y desde la arrogancia lo que esta bien y está mal.

Una formación y apoyo que se hace especialmente necesario en estos tiempos, en este contexto social de libertades y especial impulso en nuestra evolución social, como cualquier actividad que tiene una repercusión importante en los derechos del conjunto de la sociedad. Por tanto no sería descabellado, así como hoy en día se necesita títulos o autorizaciones para todo tipo de actividad que implique actividades de responsabilidad y de repercusión y riesgo social, también aquí, en un primer paso conceder ‘Licencias de matrimonios para constituir una familia’. Saber de algunos conocimientos y consejos básicos y sobre todo saber que se cuenta con el total apoyo social en cualquiera de los problemas o desavenencias que puedan surgir entre la pareja y respecto a la relación con los hijos.

 

 

 

 

 

El compromiso matrimonial es un trámite social que da paso a formalizar una institución social de importancia vital para ésta, y por tanto a medida de su importancia social están también sus consecuencias, si éstas se dan de forma negativa en la familia, se traduce automáticamente en un notable problema social. Por tanto no se pueden instituir un matrimonio sin más, sin haberse leído al menos el “manual de instrucciones”. Cosa que se debe y se puede hacer ya desde la escuela con referencias básicas, y posteriormente previo a la formalización de estos compromisos. Primero: sabiendo elegir la pareja. Segundo: sabiendo relacionarse en toda situación y circunstancia. Tercero: sabiendo elegir el momento de tener los hijos y evitando, previniendo por medios naturales, no violentos, los no deseados. Cuarto: sabiendo mantenerlos, tratarlos y educarlos. Quinto, y si a pesar de todas las medidas preventivas tomadas se comete el error: Saber aceptar situaciones adversas, etapas difíciles en la relación y saber superarlas. Y si a pesar de todos los pesares, la cosa es de todo punto irreconciliable, inevitable, y el “accidente se produce”, el estado, la sociedad tiene que disponer de medidas de protección efectivas para todos, y atenuar cualquier repercusión social negativa reduciéndolo en cualquier supuesto a daños leves, y con absoluta justicia preservar los derechos de todos.

En nuestras relaciones humanas a lo largo de nuestra vida y en sus diferentes etapas, interpretamos diferentes papeles en nuestra conducta: Como hijos, como padres como esposos, como jefes, como empleados, como compañeros, amigos, etc. cada una de estos escenarios nos sirve para manifestar diferentes aspectos de nuestra naturaleza o personalidad, tanto con sus defectos como con sus virtudes. Según en que escenario, nos comportamos manifestando diferentes rasgos de nuestra personalidad, a veces, totalmente contrarias, cosa curiosa siendo el mismo, y esto entre otras cosas nos aporta la posibilidad de conocernos, y que en ausencia de esa diversidad de circunstancias no se darían determinadas conductas o comportamientos por nuestra parte y sería imposible por tanto darnos a conocer a nosotros mismos. Conocernos tal y como somos, cosa que es bastante más difícil y más importante de lo que imaginamos, y como consecuencia aporta esa oportunidad de mejora y evolución en nuestra forma de ser, que con toda seguridad nos va a proporcionar estimadas cualidades y ventajas aunque aparentemente y de forma inmediata de la impresión que solo sean problemas penalidades y desventajas sin finalidad ni sentido. Pero sin embargo en este aprendizaje, socialmente estamos solos, tenemos que aprender en nuestra relación como padres, hijos, cónyuges, jefes, empleados, etc. sin nadie que nos enseñe o asesore. Hacemos estas funciones de una forma espontánea e intuitiva, y muchas veces creyendo que lo hacemos bien, y con la buena voluntad de querer hacerlo bien, sin embargo estamos totalmente equivocados. Por tanto sería de agradecer por parte de nuestra sociedad representativa, quienes llevan la iniciativa social y están preparados para ello, que se le diese la relevancia que tiene y se pusiesen en marcha acciones de apoyo, orientación, asesoramiento, etc. en cada una de nuestras funciones y relaciones sociales. Y en este sentido, la psicología, la pedagogía, la educación social tiene mucho que decir y hacer. Tienen que “introducirse” en nuestras casas, en nuestros puestos de trabajo, en nuestros lugares de ocio, etc. para enseñarnos la forma correcta de relacionarnos, a cada uno de nosotros, en cada uno de nuestros diferentes roles de conducta, mediando con suficiente tacto, sutileza y distancia que preserve la libertad de elección y respete los cánones culturales y tradicionales en un correcto orden de valores, donde se fomenten relaciones en ambientas de confianza generosidad, cordialidad, en donde todos sin excepción tenemos que avanzar en un paso y ceder en otro, donde no hay culpables ni inocentes por definición o naturaleza y donde todos tenemos mucho que aportar y mucho más que aprender de lo que imaginamos. En un extraordinario respeto a nuestro entorno natural y social, y aceptación de nuestras circunstancias, que permita sacar el máximo provecho en nuestra evolución como personas, en esta extraordinaria oportunidad que nos proporciona la vida.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a MEDIDAS PREVENTIVAS A LOS PROBLEMAS DE FAMILIA

  1. JOSEFINA dijo:

    Algún día me tendrás que contar (si te apetece) las desavenencias que tuviste con tus ex. Crees en la forma perfecta de la convivencia y por eso te vienen los trastazos sentimentales, no existe la forma perfecta. La pareja está constituida por dos personas y, somos imperfectos como seres humanos. No se si en algún momento te he comentado que yo llevo 3 parejas y siendo ellos muy dispares he tenido fracaso sentimental en todos, creo que la culpable o inadaptable soy yo. Lo primero por no saber escoger a mi media naranja que en realidad eran limones camuflados. Por ser como soy (creo que muy normal para la época actual) encontré solo incompresión en ellos a mi forma de actuar sobre todo a mi entrega en la social y político, pero me realicé a mi misma. He creado una aureola de mujer fatal que me hace imposible la comunicación con los hombres. Te mandaré un artículo que escribí hace meses para mi espacio y, que al final quité por aburrirme verle. Explico a mi manera como veo ser mujer luchadora.
    Me gusta mucho que utilices la palabra "escuela" ahora somos tan finos que decimos colegio. Escuela junto con padre y madre son las palabras más bonitas del diccionario español. En otro orden de cosas ¿tu crees realmente en la conviviencia antes del matrimonio? A veces se convive felizmente, después te casas y viene el fracaso, piensa que algunas personas "el contrato del matrimonio" les da una "seguridad insegura" que salen las malas formas, y eso y tantas cosas más, no las pueden evitar las administraciones. Sigue con tus reflexiones escritas que me están enseñando que cada ser humano es distinto y, algunos merecen la pena conocerlos. Muchos besitos de la melón…. era

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s